Uno idealiza todo el tiempo.
Es inevitable. Caer, decaer. A matar o morir.
Ya tuvimos muchas crisis. El tonto que vive en el primer piso tiene las suyas, yo lo comprendo. (Sigo sin avalar su posición de usar el ascensor viviendo en un piso 1, y dejarlo mal cerrado, pero eso es hierba de otra tierra.)
Entiendo a los que no pueden cerrar la boca. Yo soy uno de los grandes metedores de pata por no tener la lengua más corta.
Entre desición e indesición hay una brecha pequeña. No permitir que otro juegue con tus sentimientos es el paradigma inicial.
Cojer, en segunda instancia, es el paradigma que viene después del inicial.
Abandonamos las clases de tango, de pintura, de cocina. Nos metimos dentro de casa para trabajar. Para lo único que salgo es para comprar víveres y cuando llega mi partener somos vinagre de vino y vinagre de alcohol. Creí que solo nos pasaba a nosotros dos, pero descubro que la vida en dúo dinámico tiene algunas protuberancias algo difíciles de cortar y es parte del crecimiento de las parejas que tomaron la (¿kamikaze?) desición de ser sociedad de responsabilidad limitada.
Dejalo ser. Dejala ser.
Dedicado a Mayer y Claris, ambos asiduos lectores de buenos libros.
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